m.c. escher, la ciudad se ahoga en ,adera 1929La ciudad había sido completamente invadida por el agua. La gente había alcanzado a huir, no fue algo abrupto, por el contrario lentamente en una parsimonia desesperante el agua se había apoderado de las aceras, los tomas, los primeros pisos, los segundos, los terceros; para ese momento los habitantes de la ciudad habían tomado vuelos a diversos lugares del mundo y, luego del despegue mientras volvían la vista a la ciudad se preguntaban, cómo si no teníamos ríos ni lagos cerca, ni había llovido durante cuatro años, si era insufrible la falta de agua y pagábamos sumas millonarias por una pequeña botella de este preciado líquido, cómo, cómo, se devoró nuestra seca ciudad? Y, mientras se alejaban se despedían a veces incluso haciendo gestos con los brazos de la vieja catedral en donde habían rezado y rogado por una gran bendición acuática.
